Cómo poner precio a tu producto o servicio

Marketing
Pedro González
Escrito por Pedro González
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A menudo, cuando pones precio a tus productos y servicios, estás marcando la tendencia hacia el éxito o el fracaso de tu negocio, sobre todo cuando este está en sus primeras etapas. De ahí la importancia de evaluar adecuadamente nuestro negocio.

Pero, ¿cómo puedo calcular el precio al que debo ofrecer mis productos para ser rentable como empresa sin que resulte caro para mi público objetivo?

Existen diferentes maneras de calcular adecuadamente el valor de un producto sin correr riesgos, pero las principales tienen en cuenta tres variables:

  • La competencia: si partimos de cero y desconocemos el valor del producto que estamos a punto lanzar al mercado, siempre resulta un indicativo fiable analizar la competencia. Si sus productos resultan similares –tanto en calidad como en funcionalidad– y ya tienen aceptación en el mercado, podemos apostar por movernos en una horquilla que no supere en exceso su precio de venta ni que resulte demasiado económico para acertar. En caso de que tu producto sea de mayor o menor calidad u ofrezca una ventaja comparativa, también el precio de la competencia debería servirte de referencia para fijar un precio adecuado.
  • Los márgenes con los que quieres operar: seguir este principio supone fijar un precio a tu producto o servicio no en función del mercado, sino de tus necesidades. Es decir, se trata de estimar cuánto te cuesta producirlo calculando la cifra exacta que te permite cubrir gastos, añadiéndole posteriormente tasas e impuestos. Una vez que se obtenga la cifra global, basta con dividirla por el número de horas mensuales que estimas necesarias para garantizar la producción y darás con el importe por hora que debes facturar.
  • La capacidad adquisitiva de tu cliente: para no errar en tu estrategia de precios resulta fundamental tener perfectamente identificado y categorizado el público objetivo que va a solicitar tu producto o servicio, ya que eso te permitirá fijar una tarifa sin correr el riesgo de que resulte demasiado elevada. La clave está en dar con la tarifa que te permita ser competitivo en un mercado cargado de referencias, al tiempo que garantizas la subsistencia de tu negocio. Recuerda que siempre puedes lanzar un producto con un precio elevado, o modificar su tarifa una vez que este se haya consolidado en el mercado. No obstante, conviene no olvidar que es más sencillo salir indemne de la reacción de tus clientes ante un aumento de las tarifas si tu marca está consolidada y ya cuentas con un público fiel.

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La competencia, el margen de beneficio y el público objetivo son cuestiones cruciales a la hora de calcular el precio de nuestro producto. Para ayudarte a descifrarlas sólo tienes que seguir estas claves:

  1. Haber elaborado un estudio de mercado, actualizado y veraz, que te permita establecer sin margen de duda quienes son tus clientes potenciales. Como ya hemos visto en otras ocasiones, es importante contar con un buen plan de negocios que te ayude a testar la viabilidad de un negocio incipiente. De hecho, redactar un plan de negocio debería ser siempre uno de los primeros pasos a dar en la constitución de una nueva empresa. Un análisis previo permite definir el volumen que puedes alcanzar y fijarse un objetivo para establecer, sin margen de error, un posicionamiento natural entre tu público, así como un precio bien definido para ese segmento.
  2. Establecer una estrategia de precios específica según tu público objetivo. Conocer sus necesidades y sus gustos, así como su poder adquisitivo te ayudará a adaptar tu estrategia a ese target concreto y decidir si te interesa o no emprender acciones para fidelizarlo: una práctica conveniente cuanto tu producto o servicio no tiene una vida útil y no ha sido concebido para cubrir una necesidad temporal.
  3. Definir el punto de equilibrio de tu negocio. Esta fórmula se obtiene tras poner en la misma balanza los ingresos y los costes totales del producto. Si conoces tus costes fijos, los precios unitarios que aplicas a tus productos y los gastos variables de producción puedes establecer la cifra que te permita registrar beneficios una vez cubiertos los costes variables, y así fijar el precio de venta.
  4. Calcular un precio de referencia. ¿Hasta dónde estarías dispuesto como consumidor a asumir el precio que has fijado por el producto que ofertas?. Se trata de dar respuesta a una cuestión muy subjetiva, por lo que resulta fundamental comprender que es necesario establecer una relación de valor con los clientes y que, para ello, es imprescindible ligar el precio a la calidad. Dado que el cliente siempre tiene que asumir un coste, debe estar convencido de que el precio del producto o el servicio que va a adquirir está justificado.

Fijar el precio correcto a tu producto es un primer paso hacia la optimización del negocio, pero también gestionar correctamente tu tesorería. A esto de ayuda Billin, la nueva aplicación web que te permite enviar tus facturas online y comprobar en todo momento en qué fase se encuentran. Regístrate, la herramienta es gratis para siempre y descubre todo lo que Billin puede hacer por tu negocio.

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Sobre el autor

Pedro González

Pedro González

¡Hola! Soy Pedro.Autor en Billin viviendo en Madrid, España. Me encanta escribir sobre todo lo relacionado con Negocio, Economía, y Empresa. Además, estoy interesado en emprendimiento y finanzas. Puedes leer todos mis artículos haciendo click sobre el botón de abajo, ¡espero que te gusten!